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La jubilación activa es una opción que está disponible desde 2013, regulada en el Real Decreto Ley 5/2013, que permite percibir hasta el 100% de la pensión mientras se sigue cotizando y cumpliendo con las obligaciones fiscales. Este es el caso de quienes tengan a un trabajador por cuenta ajena contratado. En el caso de los autónomos que hayan llegado a la edad de jubilación (y no cuenten con trabajadores a su cargo), podrá seguir trabajando y cobrar el 50% de la pensión que le corresponde, siempre en función de los años que haya cotizado a la Seguridad Social. También pueden optar a esta modalidad quienes trabajen por cuenta ajena, ya sea a tiempo parcial o completo contando con la conformidad de la empresa contratante.

Es una opción para aquellos que, aunque han llegado a la edad donde tiene lugar el retiro laboral, quieren seguir manteniéndose activos.  Es 100% voluntaria y el autónomo es el que decide o no acogerse a esta modalidad.

Sin embargo, hay que cumplir una serie de requisitos:

Requisitos para optar a la jubilación activa

El autónomo ha de haber alcanzado la pensión máxima en años cotizados (ahora mismo es de 37 años y 9 meses), es decir, debe haber llegado al 100% de la base reguladora que es la que se usa para establecer la cuantía de la pensión.

– Tiene que haber pasado, al menos, un año desde que se cumplió la edad de  jubilación.

– Es necesario estar dado de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) y al día en los pagos con la Seguridad Social.

No puede haberse acogido a cualquier otro tipo de bonificación o a la jubilación anticipada. Los funcionarios o cargos públicos tampoco pueden adherirse a esta modalidad de jubilación.

– Durante este período de jubilación activa, se cotiza a la Seguridad Social, pero a través de una cotización reducida (únicamente por incapacidad temporal y por contingencias profesionales). Es decir, esta cotización especial no va a incrementar la cuantía de tu pensión de jubilación o de tu baja por Incapacidad Temporal precisamente por tu condición de pensionista de la Seguridad Social a todos los efectos.

Una vez que el autónomo deje de trabajar comienza a recibir el 100% en los casos en los que no lo hacía, o seguirá cobrandolo si ya lo estaba percibiendo. Sin embargo, desde ese instante, las cotizaciones por contingencias profesionales, incapacidad temporal, etc, dejarán de producirse y el autónomo pasa a ser un pensionista a tiempo completo, y en tiempo y forma.

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